Durmiendo con el enemigo: abuso financiero en la pareja

El dinero puede ser un instrumento para lastimar o manipular a otra persona en una relación. Las conductas de maltrato financiero suceden cuando existe un daño emocional previo que afectó el autoestima de la víctima. La violencia financier es frecuentemente un mecanismo de control. En la relación victima-victimario, el maltrato lo tiene quien posee el dinero, porque hay una relación de dependencia económica o de intercambio de amor y aceptación por dinero.

Ejemplo: Tu esposo es desempleado, pero no le importa. Ella se hace cargo de los gastos del hogar y de su hijo. Lava y plancha, mientras su marido controla los ingresos y no permite que ella sepa en qué se gasta el dinero. Eres víctima de violencia económica, pero también responsable de fomentarla y tolerarla.

  • 36% de las mujeres han recibido reclamos por la forma en cómo gastan el dinero
  • 25% su pareja le prohibió trabajar o estudiar
  • 22% señaló que aunque sus maridos tengan dinero han sido tacaños con los gastos de la casa.

El maltrato financiero es una conducta fomentada por valores, ideas, costumbres y hábitos del pasado en las cuales la mujer se consideraba “el sexo débil”, quien debería quedarse a cargo de los hijos y el hogar, manteniendo una conducta sumisa.

  1. Cómo saber si estamos en una relación de violencia financiera?
  2. El abusador puede comenzar a tomar el control completo de las finanzas. Puede prevenir que la víctima tenga acceso a cuentas bancarias conjuntas, para ser así el único miembro de la familia que pueda usar fondos familiares. Puede negarle acceso a tener dinero en efectivo, obligando a la víctima a depender completamente de él para todos sus gastos. Lo hacen a propósito para humillarlas, para herirlas, para hacerles sentir que no tienen control en sus vidas.
  3. Robo de dinero o generación de más deudas. Algunos abusadores roban a sus víctimas sus recursos más importantes.También pueden aumentar sus gastos, por ejemplo, rompiendo las cosas de la víctima y así la obligan a comprar cosas nuevas. Otra táctica que se está volviendo cada vez más común es el robo de identidad. El abusador puede tomar una tarjeta de crédito bajo el nombre de su víctima y acumular deudas, destruyendo sus posibilidades de obtener crédito. El arruinar su crédito puede ser una carga devastadora cuando una mujer ha intentado dejar a su marido. Puede tener problemas para arrendar un departamento, o puede necesitar de un aval para un compromiso financiero.
  4. La incertidumbre económica – Otra táctica que ayuda a los abusadores a disminuir la sensación de seguridad de una víctima es ofrecerle acceso a dinero y recursos de una manera inconsistente e impredecible, dejando a la víctima en un estado constante de estrés elevado.
  5. También existe la violencia cuando una de las partes lleva a cabo el uso ilegal o no autorizado de propiedades, dinero u otros valores de la otra persona.
  6. Utilizar o tomar el dinero u otros bienes de la víctima sin consultarlo previamente, o sin su consentimiento.
  7. Falsificar la firma del adulto mayor, con el fin de realizar determinadas transacciones comerciales o financieras, sin la necesidad de contar con su participación.
  8. Manipular a la víctima para conseguir que firme determinados documentos legales, tales como escrituras, voluntades o poderes notariales que, generalmente, son empleados por el abusador en beneficio propio.
  9. Prohibir o impedir al anciano el acceso a su dinero, o a sus efectos personales de valor.
  10. Engañar a la víctima con promesas de protección y cuidados, a fin de recibir dinero a cambio.

La violencia económica resulta difícil de identificar porque suele ser invisible, a menudo se presenta de manera sutil y encubierta.

Preguntas:

  1. ¿Por qué muchas mujeres no son dueñas de sus propias tarjetas de crédito?
  2. ¿Por qué muchas no saben cuánto gana su marido, pero sí deben informarle de todos sus gastos?
  3. ¿Por qué si las mujeres son las que compran en el hogar deben “pedirle permiso” a ellos para concretar esa compra?
  4. ¿Por qué muchas dejan de ejercer su profesión cuando se casan, para ser mantenidas por su marido?

La construcción de una pareja no implica dependencia de ningún tipo. Debe construirse como un espacio afectivo, solidario y co-responsable, donde la mujer pueda conservar sus espacios de trabajo y de independencia al igual que el hombre.

Si las mujeres tienen algo de seguridad financiera, se sienten mucho más empoderadas y es más probable que sean capaces de escapar.

Ejemplos:

  • Cuando él es “el” proveedor. Se ve cuando el hombre trabaja fuera del hogar y aporta la totalidad del dinero para la mantención de la casa y de los hijos. Controla y supervisa todos los gastos. Puede amenazar a la mujer con sacarle todo, dejarla en la calle o, incluso, quitarle la tenencia de los hijos.
  • Cuando él “vive” de la mujer. La mujer no sólo trabaja dentro del hogar, sino que es la que aporta la mayor parte del dinero para mantener a la familia. El hombre usa diferentes artimañas para convencer a la mujer de que le de dinero (por ejemplo, que no consigue trabajo, que le robaron, que tiene que ayudar a amigos o familia, que tiene un proyecto prometedor, etc.) y/o de que se lo de todo a él para controlarlo y administrarlo. Si trabaja, no le dice a ella cuánto gana. Incluso puede tener cuentas y bienes a nombre de otras personas. Es habitual que, en casos donde la mujer es la que aporta el mayor caudal de dinero -sea por herencia o por trabajo o ambos-, el compañero se vuelve el controlador de todo y limita su capacidad de decisión sobre ese dinero.

La mayoría de las mujeres que sufre este tipo de violencia pierden todo, lo que aumenta su vulnerabilidad y la de sus hijos. Por otro lado; los hombres tienen la creencia de que las mujeres, si se divorcian, logran sacarles a ellos el dinero. Lo cierto es que son pocas las mujeres que consiguen un acuerdo justo, y la mayoría de ellas pagan fuertemente el precio de haber sido dependientes, su trabajo gratuito como ama de casa y el haber perdido el ‘tren social’ al que deben incorporarse para sobrevivir.

Buscá ayuda. Es importante que la mujer trabaje fuera de su casa y estudie. “Jamás debe resignar su individualidad y libertad por el pedido o la exigencia de un hombre. Esto le garantizará estar en condiciones de posibilidad de establecer relaciones igualitarias y ejercicio pleno de su libertad. Sin independencia económica, una víctima puede temer el perder custodia de sus hijos si deja a su pareja.

Casos concretos de abuso financiero

  1. El abusador/a saca dinero de la cuenta bancaria de su pareja sin su consentimiento: Este es un ejemplo muy directo, que también puede darse cuando el abusador induce a la víctima para abrir una cuenta conjunta donde se deposita el sueldo de esta y luego retira todo el dinero que se va acreditando.
  2. El abusador/a toma créditos bancarios a nombre de su pareja: Muchos abusadores financieros tienen una mala reputación crediticia y convencen a su pareja a tomar créditos a su nombre prometiendo que luego cumplirán con los pagos. Luego, pagan las primeras cuotas y dejan de pagar, dañando el perfil crediticio de su pareja.
  3. El abusador/a se niega a colaborar con los gastos del hogar: Es quizá la forma más común de abuso financiero. El abusador/a se niega a pagar su parte en los gastos de la casa, y los mismos terminan recayendo sobre su pareja. Un modus operandi muy común por parte del abusador es poner los servicios a nombre de la pareja y luego no pagarlos.
  4. El abusador/a toma decisiones financieras importantes sin consultar a su pareja: En el caso de que ambos tengan una cuenta bancaria conjunta, si el abusador compra un bien (moto, auto, etc…) costoso sin el consentimiento de la otra parte, estamos ante un caso de abuso financiero.
  5. El abusador/a obliga a su pareja a dejar de trabajar: Es importante saber que no siempre el abusador busca “vivir” de los recursos económicos de su pareja, sino que se puede dar de manera inversa: generando la situación para que el otro dependa en un 100% en temas de dinero, para lo cuál muchas veces la víctima es compulsada a que deje de trabajar y se quede así sin ningún tipo de ingreso.

¿Hay Formas De Salir De Esta Situación?

Claro que sí.

  • Empieza a ir tú al banco y abre un o dos cuentas, o las que quieras sin comentarlo en un principio a nadie.
  • Empieza a ahorrar por ti misma y ves ingresando en la cuenta que has abierto.
  • Intenta siempre que sea una Entidad Bancaria distinta de la que tiene la persona que está haciendo este tipo de abuso.
  • No intentes guardar dinero en efectivo en casa.
  • Si por alguna razón no te sientes cómoda o segura haciendo gestiones en un Banco, busca un familiar o esa amiga o amigo que está dispuesto a ayudarte.

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